7 de mayo de 2007

La función de Aznar

La función de Aznar

Después de unas cortas vacaciones regreso a Madrid y escucho a Aznar transformado en el rey Lear.

Para quien desconozca al héroe de la enigmática tragedia shakesperiana, resumiré sus cuitas: anonadado por la ingratitud de aquellos a quienes ha cedido gratis el reino, el depuesto rey proclama a gritos su infortunio en una perorata mitad lucidez, mitad delirio, bajo una furiosa tempestad de rayos y truenos que sólo descarga sobre su cabeza, mientras en el palacio que antaño fue suyo, los sucesores urden unas intrigas y cometen unos crímenes que quizá sólo existen en la imaginación del rey, pero que acaban siendo ciertos: acertar en las profecías agoreras es cuestión de paciencia.

En el caso de Aznar los crímenes no son tales literalmente dicho, aunque sí metafóricamente, pero que se le puede echar el rapapolvo de sus queridas y añoradas víctimas del Terrorismo a las que él contribuyó con su indeferencia y sordera cuando tuvo la oportunidad de cambiar el infortunio que se nos venía encima a la Ciudad de Madrid el 11 de marzo de 2004. Las traiciones son formas cotidianas del juego político, en su caso es algo cotidiano, convive con ella continuamente. Sobre la ingratitud no es un defecto, sino una virtud del gobernante y sus cómplices. Y sobre las agonías personales no hay lugar ni tiempo para relatar todo lo que le atormenta estampado en un texto tan breve. Y, por supuesto, Aznar no delira, aunque no hacerlo priva a su actividad de dimensión dramática en su actuación, sólo desvaría un poco cuando bebe dos o tres copas de más.

Pero en una persona tan campechana como Aznar no es de extrañar, que de menester se prive dos botellas del mejor vino él sólo y salte a la palestra animado a dar muestra a sus conciudadanos más fieles, los cuales le escuchan dispuestos y muy atentamente, el discurso del año explicándoles el modo y la forma que tiene él de ver las normas, las leyes, lo que está bien y lo que está mal, lo que le molesta y lo que no y todo excusándolo con brutales frases, tapando con ellas la incorrecta conducta de los miles de conductores imprudentes que atropellan a personas decentes y tranquilas, y, también, excusando a todo aquel que diga que por “él no quiere que conduzcan en las carreteras, que no le gusta que le prohíban beber vino antes de conducir y menos que le digan que no puede circular en carretera a más de 120 km/hora, puesto que mientras que no moleste a nadie, no pasa nada. Como si van a 300, si no hacen mal a nadie.”

No se puede tener todo señor Aznar: Falsedad, mentira, odio a la derrota electoral del 2004 y mucho remordimiento.

Sólo les diré algo a los señores del PP. El remordimiento es algo enfermizo: es el rechazo de sus errores el que les limita, les paraliza, les llena de angustias y les encierra en un orgullo herido por la derrota del 11M. No contribuye sólo a un verdadero cambio el regodearse en el recuerdo, porque para poder cambiar las cosas de verdad es necesario no sólo aceptarse ustedes a sí mismos, sino también escuchar al pueblo sus necesidades y ustedes no han sabido ni saben, ni sabrán escucharles nunca.
Aunque una cosa si tengo que reconocerles y en especial al señor Aznar, y es que el día que le escuché decir estas o otras tantas barbaridades, típicas de un Showman, pensé que Aznar se había dedicado a hacer esperpentos teatrales. Y si algo tengo que reconocerle es el éxito de su función con aplausos incluidos. Qué ovación señor Aznar, desde William Shackespear no había visto nada igual ¿Para cuándo la próxima Función de Aznar? Por favor, no se desanime, son buenísimos sus espectáculos para fomentar la Risoterapia...

Alberto Zambade
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4 deja tus inquietudes...:

Anónimo dijo...

salvo que la introducción es de Eduardo Mendoza .... por lo demás estoy absolutamante de acuerdo y abundo en que el mayor defecto del señor Aznar es su egolatría y su absoluta carencia (dígo CARENCIA;que no FALTA de HUMILDAD).

El pequeño Dardo dijo...

Tiene usted toda la razón. Gracias por el apunte, es usted bienvenido.

Alberto Zambade

La opinión del Dardo dijo...

Le invito a que visite también otro blog, el del comentario anterior también soy yo.

Salud

Alberto Zambade

IPO dijo...

De vergüenza los comentarios que hizo el Sr. Aznar, pero lo peor de todo, fueron esas personas, bueno esos pelotas, que le rieron las gracias y encima le aplaudieron.